Una habitación para leerBiblioteca Lumbre

CAPÍTULO 1

La ventana

La habitación era pequeña, pero la ventana daba al oeste. Cada tarde, durante unos minutos, la luz recorría los lomos de los libros y convertía los títulos en una especie de inventario dorado. Mateo había elegido aquel cuarto por eso, aunque al principio dijera que era por el silencio.

Los libros no estaban ordenados por autores ni por colores. Se habían reunido según una lógica que sólo él comprendía a medias. Un libro de viajes descansaba junto a un poemario porque ambos le recordaban un verano. Una novela compartía estante con un atlas porque la había leído buscando en un mapa cada lugar que aparecía.

A veces venían amigos y preguntaban si los había leído todos. Mateo respondía que no, que algunos estaban allí para recordarle todo lo que todavía no sabía. Una biblioteca no es sólo un registro del pasado. También puede ser una manera de reservar sitio al futuro.

Un respiro entre páginas.

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