Obras selectas de Sor Juana Inés de la CruzSor Juana Inés de la Cruz

CAPÍTULO 9

Comienzo · continuación 9

_Enviando su imágen á una persona._

A tus manos me traslada La que mi original es, Que aunque copiada la ves, No la verás retractada: En mí toda trasformada Te da de su amor la palma; Y no te admire la calma Y el silencio que hay en mí, Pues mi original por tí Pienso que está mas sin alma.

De mi venida envidiosa Queda, en mi fortuna viendo Que ella es infeliz sintiendo Y yo sin sentir dichosa. En señal mas venturosa Estrella mas oportuna Me asiste, sin duda alguna, Pues que de un pincel nacida Tuve sér con ménos vida, Pero con mejor fortuna.

Mas si por caso trocada Mi suerte, tú me ofendieres, Por no ver que no me quieres Quiero estar inanimada: Que eso de ser desamada Será lance tan violento, Que la fuerza del tormento Llegue aun pintada á sentir; Que el dolor sabe infundir Almas para el sentimiento.

Y si te es faltarme aquí El alma cosa importuna, Me puedes infundir una De tantas como hay en tí: Que como el alma te dí Y tuyo mi ser se nombra, Aunque mirarme te asombra En tan insensible calma, De este cuerpo eres el alma, Y eres cuerpo de esta sombra.

X.

_Escusándose de dar licencia á uno que se la pedia para ausentarse._

Licencia para apartaros Pedis, y podeis creer Que solo eso pudo ser En mí difícil el daros: Y así estimad que rogaros Que lo dilateis no quiera; Aunque si se considera, Poco teneis que estimar, Pues á poderla negar Presumo que no os la diera.

Es que aunque en darla ejecuto De posesion algun viso, Donde es conceder preciso Falta dominio absoluto. Apariencias de tributo Son las que llegais á dar, Y así me puedo quejar De vuestra fe cautelosa, Pues me dais dominio en cosa En que no puedo mandar.

Pero con no darla yo Quedaré mejor aquí; Porque hay casos en que el sí Es mas esquivo que el no: Ya vuestra atencion cumplió Con pedirla; y yo, industriosa, Quedo, con no darla, airosa; Pues para que hagais ausencia, Es negaros la licencia Esquivez muy cariñosa.

Con paliada tiranía Usurpárosme intentais, Y como cortés buscais Cómplice en la venia mia No lo hagais vana porfía; Pues en aquesta ocasion Negaros la peticion De partida tan penosa, Sobre avaricia forzosa, Es cortés desatencion.

Sin dar parte yo quisiera Que dispusiérais el ir, Que en vos no es culpa el partir, Y en mí el permitir lo fuera; Y querer que interviniera Yo en cosa á vos necesaria, Es querer que haga, contraria A lo que el discurso avisa, La que es pena en vos precisa, En mí culpa voluntaria.

Partid, en fin, confiado En mi voluntad constante De que aunque esteis muy distante, Nunca estareis apartado; Que pues con igual agrado Correspondo al que en vos veo, Aunque os aparteis, yo creo Que de veros con el ansia Abreviará la distancia La brújula del deseo.

XI.

_Pidiendo á la Vireina la libertad para un inglés._

Hoy que á vuestras plantas llego, Con el debido decoro, Como á deidad os adoro, Y como á deidad os ruego: No direis que el culto os niego Pretendiendo el beneficio De vuestro amparo propicio; Pues á la deidad mayor Le es invocar su favor El mas grato sacrificio.

Samuel á vuestra piedad Recurre por varios modos, Pues donde la pierden todos Quiere hallar la libertad: Su esclavitud rescatad, Señora, que los motivos Son justos y compasivos De tan adversa fortuna, Y haced libres vez alguna De tantas que haceis cautivos.

Dos cosas pretende aquí Contraria mi voluntad: Para el inglés libertad Y esclavitud para mí; Pues aunque indigna nací De que este nombre me deis, En vano resistireis De mi esclavitud la muestra, Que yo tengo de ser vuestra, Aunque vos no me acepteis.

Contraria es la peticion De uno y otro, si se apura, Que él la libertad procura, Y yo busco la prision; Pero vuestra discrecion, A quien nunca duda impide, Podrá, si los fines mide, Hacernos dichosos hoy, Con admitir lo que os doy Y conceder lo que él pide.

[Illustration]

REDONDILLAS.

I.

_A los hombres._

Hombres necios, que acusais A la mujer, sin razon, Sin ver que sois la ocasion De lo mismo que culpais;

Si con ansia sin igual Solicitais su desden, ¿Porqué quereis que obren bien Si las incitais al mal?

Combatis su resistencia, Y luego con gravedad Decis que fué liviandad Lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo De vuestro parecer loco Al niño que pone el coco, Y luego le tiene miedo.

Quereis con presuncion necia Hallar á la que buscais Para pretendida, Thais, Y en la posesion, Lucrecia.

¿Qué humor puede haber mas raro Que el que falto de consejo, El mismo empañe el espejo Y sienta que no esté claro?

Con el favor y el desden Teneis condicion igual, Quejandoos si os tratan mal, Burlandoos si os quieren bien.

Opinion ninguna gana, Pues la que mas se recata, Si no os admite, es ingrata, Y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andais, Que con desigual nivel A una culpais por cruel, Y á otra por fácil culpais.

Pues ¿cómo ha de estar templada La que vuestro amor pretende, Si la que es ingrata ofende, Y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena Que vuestro gusto refiere, Bien haya la que no os quiere, Y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas A sus libertades alas, Y despues de hacerlas malas Las quereis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido En una pasion errada, La que cae de rogada, O el que ruega de caido?

O ¿cuál es mas de culpar, Aunque cualquiera mal haga, La que peca por la paga, O el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantais De la culpa que teneis? Queredlas cual las haceis, O hacedlas cual las buscais.

Dejad de solicitar, Y despues con mas razon Acusareis la aficion De la que os fuere á rogar.

Bien con muchas armas fundo Que lidia vuestra arrogancia, Pues en promesa é instancia Juntais diablo, carne y mundo.

II.

_Gratitud._

Señora, si la belleza Que en vos llego á contemplar Es bastante á conquistar La mas inculta dureza,

¿Por qué haceis que el sacrificio Que debo á vuestra luz pura, Debiéndose á la hermosura, Se atribuya al beneficio?

Cuando es bien que glorias cante De ser vos quien me ha rendido, ¿Quereis que lo agradecido Se equivoque con lo amante?

Vuestro favor me condena A otra especie de desdicha, Pues me quitais con la dicha El mérito de la pena;

Si no es que dais á entender Que favor tan singular, Aunque se puede lograr, No se puede merecer.

Con razon, pues, la hermosura, Aun llegada á poseerse, Si llegara á merecerse Dejara de ser ventura;

Que estar un digno cuidado Con razon correspondido, Es premio de lo servido Y no dicha de lo amado;

Pues dicha se ha de llamar Solo la que, á mi entender, Ni se puede merecer, Ni se pretende alcanzar.

Y aqueste favor excede Tanto á todos, al lograrse, Que no solo no pagarse, Mas ni agradecer se puede;

Pues desde el dichoso dia Que vuestra belleza ví, Tan del todo me rendí Que no me quedó accion mia.

Con lo cual, señora, muestro, Y á decir mi amor se atreve, Que nadie pagaros debe Que vos honreis lo que es vuestro.

Bien sé que es atrevimiento, Pero el amor es testigo, Que no sé lo que me digo Por saber lo que me siento.

Y en fin, perdonad por Dios, Señora, que os hable así, Que si yo estuviera en mí No estuvierais en mí vos.

Solo quiero suplicaros Que de mí recibais hoy, No solo el alma que os doy, Mas las que quisiera daros.

III.

_Un justo medio._

Dos dudas en qué escoger Tengo, y no sé cual prefiera, Pues vos sentis que no quiera, Y yo sintiera querer.

Con que si á cualquiera lado Quiero inclinarme, es forzoso, Quedando el uno gustoso, Quede el otro disgustado.

Si daros gusto me ordena La obligacion, es injusto Que, por daros á vos gusto, Haya yo de tener pena.

Y no juzgo que habrá quien Apruebe sentencia tal, Como que me trate mal Por trataros á vos bien.

Mas por otra parte siento Que es tambien mucho rigor Que lo que os debo en amor Pague en aborrecimiento.

Y aun irracional parece Este rigor, pues se infiere, Si aborrezco á quien me quiere, ¿Qué haré con quien me aborrece?

No sé cómo despacharos, Pues hallo al determinarme Que amaros es disgustarme, Y no amaros, disgustaros.

Pero dar un medio justo En estas dudas pretendo: Pues no queriendo, os ofendo, Y queriendoos, me disgusto,

Esta sea la sentencia Porque no os podais quejar: Que entre aborrecer y amar Se parta la diferencia;

De modo que entre el rigor Y el llegar á querer bien, Ni vos encontreis desden, Ni yo pueda hallar amor.

Esto el discurso aconseja, Pues con esta conveniencia, Ni yo quedo con violencia, Ni vos os partis con queja.

Y que estaremos infiero Gustosos con lo que ofrezco, Vos de ver que no aborrezco, Yo de saber que no quiero.

Solo este medio es bastante A ajustamos, si os contenta, Que vos me logreis atenta Sin que yo pase á lo amante.

Y así quedo, á mi entender, Esta vez bien con los dos, Con agradecer con vos, Conmigo con no querer.

Que aunque á nadie llega á darse En esto gusto cumplido, Ver que es igual el partido Servirá de resignarse.

IV.

_Respuesta á un caballero que dijo se ponía hermosa la mujer con solo amar._

Silvio, tu opinion va errada, Que en lo comun, si se apura, No admiten por hermosura Hermosura enamorada.

Pues si hacen de la estrañeza El atractivo mas grato, Es el agrio de lo ingrato La sazon de la belleza;

Porque gozando exenciones De perfeccion mas que humana, La acredita soberana Lo libre de las pasiones.

Que no se conserva bien Ni tiene seguridad La rosa de la beldad Sin la espina del desden.

Mas, si el amor hace hermosas, Pudiera escusar ufana, Con merecer la manzana, La contienda de las diosas.

Belleza llego á tener De mano tan generosa, Pues dices que seré hermosa Solamente con querer;

Y así en la lid contenciosa Fuera siempre la triunfante; Que, pues nadie tan amante, Luego nadie tan hermosa.

Mas si de amor el primor La belleza me asegura, Te deberé la hermosura, Pues me causas el amor.

Del amor tuyo confío La beldad que me atribuyo, Porque siendo obsequio tuyo Resulta en obsequio mio;

Pero todo satisfago Con ofrecerte de nuevo La hermosura que te debo Y el amor con que te pago.

V.

_Efectos del amor._

Este amoroso tormento Que en mi corazon se ve, Sé que lo siento, y no sé La causa por qué lo siento.

Siento una grave agonía Por lograr un devaneo Que empieza como deseo Y pára en melancolía.

Y cuando con mas terneza Mi infeliz estado lloro, Sé que estoy triste, é ignoro La causa de mi tristeza.

Siento un anhelo tirano Por la ocasion á que aspiro, Y cuando cerca la miro Yo misma aparto la mano;

Porque si acaso se ofrece, Despues de tanto desvelo, La desazona el recelo O el susto la desvanece.

Y si alguna vez sin susto Consigo tal posesion, Cualquiera leve ocasion Me malogra todo el gusto.

Siento mal del mismo bien Con receloso temor, Y me obliga el mismo amor Talvez á mostrar desden.

Cualquier leve ocasion labra En mi pecho de manera, Que el que imposibles venciera Se irrita de una palabra.

Con corta causa ofendida Suelo, en mitad de mi amor, Negar un leve favor A quien le diera la vida.

Ya sufrida, ya irritada, Con contrarias penas lucho, Que por él sufriré mucho, Y con él sufriré nada.

No sé en qué lógica cabe El que tal cuestion se pruebe, Que por él lo grave es leve, Y con él lo leve es grave.

Sin bastantes fundamentos Forman mis tristes cuidados De conceptos engañados Un monte de sentimientos.

Y en aquel fiero conjunto Hallo, cuando se derriba, Que aquella máquina altiva Solo estribaba en un punto.

Talvez el dolor me engaña, Y presumo con razon Que no habrá satisfaccion Que pueda templar mi saña.

Y cuando á averiguar llego El agravio porque riño, Es como espanto de niño Que pára en burlas y juego.

Y aunque el desengaño toco, Con la misma pena lucho, De ver que padezco mucho Padeciendo por tan poco.

A vengarse se avalanza Talvez el alma ofendida, Y despues arrepentida Toma de mí otra venganza.

Y si al desden satisfago, Es con tan ambiguo error, Que yo pienso que es rigor Y se remata en halago.

Hasta el labio desatento Suele equívoco talvez, Por usar de la altivez, Encontrar el rendimiento.

Cuando por soñada culpa Con mas enojo me incito, Yo le acrimino el delito Y le busco la disculpa.

No huyo el mal ni busco el bien, Porque en mi confuso error, Ni me asegura el amor, Ni me despecha el desden.

En mi ciego devaneo, Bien hallada con mi engaño, Solicito el desengaño Y no encontrarlo deseo.

Si alguno mis quejas oye, Mas á decirlas me obliga Porque me las contradiga, Que no porque las apoye.

Porque si con la pasion Algo contra mi amor digo, Es mi mayor enemigo Quien me concede razon.

Y si acaso en mi provecho Hallo la razon propicia, Me embaraza la justicia, Y ando cediendo el derecho.

Nunca hallo gusto cumplido, Porque entre alivio y dolor, Hallo culpa en el amor Y disculpa en el olvido.

Esto de mi pena dura Es algo del dolor fiero, Y mucho mas no refiero Porque pasa de locura.

Si acaso me contradigo En este confuso error, Aquel que tuviere amor Entenderá lo que digo.

VI.

_Pidiendo versos á un caballero que se escusaba de hacerlos._

Mis quejas pretendo dar En estilo tosco y llano, Que el hablar muy cortesano No es término de cobrar.

Y es bien que el ardid deshaga De quien con tanta malicia Me concede la justicia Para negarme la paga.

Pues con intencion doblada, Solo por hacerme mal, Con tan notorio caudal Me dice no tiene nada.

Un respiro entre páginas.

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