Obras selectas de Sor Juana Inés de la CruzSor Juana Inés de la Cruz

CAPÍTULO 5

Comienzo · continuación 5

Y resistir el combate De tan encontrados golpes No cabe en lo sensitivo, Y puede sufrirlo un monte.

¡Oh vil arte, cuyas reglas Tanto á la razon se oponen; Que para que se ejecuten Es menester que se ignoren!

¿Qué hace en adorarme Silvio? Cuando mas fino blasone Quererme, ¿es mas que seguir De su inclinacion el norte?

Gustoso vive en su empleo Sin que disgustos le estorben: Pues ¿qué vence, si no vence Por mí sus inclinaciones?

¿Qué víctimas sacrifica, Qué incienso en mis aras pone, Si cambia sus rendimientos Al precio de mis favores?

Mas hago yo, pues no hay duda Que hace finezas mayores Que el que voluntario ruega, Quien violenta corresponde;

Porque aquel sigue obediente De su estrella el curso dócil, Y esta contra la corriente De su destino se opone.

El es libre para amarme Aunque otra su amor provoque, Y ¿no tendré yo la misma Libertad en mis acciones?

Si él restituirse no puede, Su incendio mi incendio abone; Violencia que á él le sujeta, ¡Qué mucho que á mí me postre!

¿No es rigor, no es tiranía, Siendo iguales las pasiones, o poder él reportarse Y querer que me reporte?

Quererle porque él me quiere, No es justo que amor se nombre: Que no ama quien para amar El ser amado supone.

No es amor correspondencia, Causas tiene superiores Que las concilian los astros, O lo engendran perfecciones.

Quien ama porque es querida, Sin otro impulso mas noble, Desprecia al amante, y ama Sus propias adoraciones.

Del humo del sacrificio Quiere los vanos honores, Sin mirar si el oferente Ha méritos que le adornen.

Ser potencia y ser objeto A toda razon se opone, Porque es ejercer en sí Sus propias operaciones.

_Aparte rey_ se distingue El objeto que conoce, Y lo amable, no lo amante, Es blanco de los harpones.

Amor no busca la paga De voluntades conformes; Que tan bajo interes fuera Indigna usara en los dioses.

No hay cualidad que en él pueda Imprimir alteraciones Del hielo de los desdenes, Del fuego de los favores.

Su ser es inaccesible Al discurso de los hombres, Que aunque el efecto se sienta, La esencia no se conoce.

Y en fin cuando en mi favor No hubiera tantas razones, Mi voluntad es de Fabio, Silvio, y el mundo perdone.

X

_En que cultamente espresa ménos aversion de la que afectaba un enojo._

Si el desamor ó el enojo Satisfacciones admite, Y si talvez los rigores De urbanidades se visten,

Escucha, Fabio, mis males, Cuyo dolor, si se mide, Aun el mismo padecerlo No lo sabrá hacer creible;

Mira mi altivez postrada, Porque son incompatibles Un pundonor que se ostente, Con un amor que se humille;

Escucha de mis afectos Las tiernas voces humildes Que en enfáticas razones Dicen mas de lo que dicen;

Que si despues de escucharme Rigor en tu pecho asiste, Informaciones de bronce Te acrediten de insensible.

No amarte tuve propuesto; Mas proponer ¿de qué sirve Si á persuacion de Sirenas No hay propósitos de Ulíses?

Pues es, aunque se prevenga, En las amorosas lides El griego ménos prudente, Y mas engañosa Circe.

Ni ¿qué importa que en un pecho Donde la pasion reside Se resista la razon, Si la voluntad se rinde?

En fin, me rendí ¿Qué mucho Si mis errores conciben La esclavitud como gloria, Y como pension lo libre?

Aun en mitad de mi enojo Estuvo mi amor tan firme, Que, á pesar de mis alientos, Aunque no quise, te quise.

Pensé desatar el lazo Que mi libertad oprime, Y fué apretar la lazada El intentar desasirme.

Si de tus méritos nace Esta pasion que me aflije, ¿Cómo el efecto podrá Cesar si la causa existe?

¿Quién no admira que el olvido Tan poco del amor diste, Que quien camina al primero Al segundo se avecine?

No, pues, permitas, mi Fabio, Que en ti el mismo afecto vive, Que un leve enojo blasone Contra un amor invencible.

No hagas que un amor dichoso Se vuelva en afecto triste, Ni que las aras de Antéros A Cupido se dediquen.

Deja que nuestras dos almas, Pues un mismo amor las rige, Teniendo la union en poco, Amantes se identifiquen;

Un espíritu amoroso Nuestras dos vidas anime, Y Láchesis al formarlas De un solo copo las hile.

Nuestros dos conformes pechos Con solo un aura respiren; Un destino nos gobierne, Y una inclinación nos guie.

Y en fin, á pesar del tiempo Pase nuestro amor felice De las puertas de las Parcas, Unidad indivisible,

Donde siempre, amantes sombras, Nuestro eterno amor envidien Los Leandros y las Heros, Los Píramos y las Tisbes.

XI

_Preludios del dolor de una ausencia._

Ya que para despedirme, Dulce idolatrado dueño, Ni me da licencia el llanto, Ni me da lugar el tiempo,

Háblente los tristes rasgos, Entre lastimosos ecos, De mi triste pluma, nunca Con mas justa causa negros.

Y aun esta te hablará torpe Con las lágrimas que vierto, Porque va borrando el agua Lo que va dictando el fuego.

Hablar me impiden los ojos, Y es que se anticipan ellos, Viendo lo que he de decirte, A decírtelo primero.

Oye la elocuencia muda Que hay en mi dolor, sirviendo Los suspiros de palabras, Las lágrimas de conceptos;

Mira la fiera borrasca Que pasa en el mar del pecho, Donde zozobran turbados Mis confusos pensamientos;

Mira cómo ya el vivir Me sirve de afan grosero, Que se averguenza la vida De durarme tanto tiempo;

Mira la muerte que esquiva Huye porque la deseo, Que aun la muerte, si es buscada, Se quiere subir de precio;

Mira como el cuerpo amante Rendido á tanto tormento, Siendo en lo demás cadáver, Solo en el sentir es cuerpo;

Mira como el alma misma Aun teme, en su ser esento, Que quiera el dolor violar La inmunidad de lo eterno.

En lágrimas y suspiros Alma y corazon á un tiempo, Este se convierte en agua, La otra se resuelve en viento.

Ya no me sirve la vida, Esta vida que poseo, Sino de condicion sola Necesaria al sentimiento.

Mas ¿porqué gasto razones En contar mi pena, y dejo De decir lo que es preciso, Por decir lo que estás viendo?

En fin, te vas. ¡Ai de mí! Dudosamente lo pienso; Pues si es verdad, no estoy viva, Y si viva, no lo creo.

¿Posible es que ha de haber dia Tan infausto, tan funesto, En que sin ver yo las tuyas Esparza sus luces Febo?

¿Posible es que ha de llegar El rigor á tan severo, Que no ha de darle su vista A mis pesares aliento?

¿Que no he de ver tu semblante? ¿Que no he de escuchar tus ecos? ¿Que no he de gozar tus brazos Ni me ha de animar tu aliento?

¡Ai mi bien! ¡aí prenda mia! ¡Dulce fin de mis deseos! ¿Porqué me llevas el alma Dejándome el sentimiento?

Mira que es contradiccion Que no acabe en un sujeto Tanta muerte en una vida, Tanto dolor en un muerto.

Mas ya que es preciso ¡aí triste! En mi infelice suceso, Ni vivir con la esperanza, Ni morir con el tormento,

Dame algun consuelo tú En en dolor que padezco, Y quien en el suyo muere, Viva siquiera en tu pecho.

No te olvides que te adoro, Y sírvante de recuerdo Las finezas que me debes, Si no las prendas que tengo.

Acuérdate que mi amor Haciendo gala del riesgo, Solo por atropellarlo Se alegraba de tenerlo.

Y si mi amor no es bastante, El tuyo mismo te acuerdo, Que no es poco empeño haber Empezado ya en empeño.

Acuérdate, señor mio, De tus nobles juramentos, Y lo que juró tu boca No lo desmientan tus hechos;

Y perdona si en temer Mi agravio, mi bien, te ofendo, Que no es dolor el dolor Que se contiene en lo atento.

Y á Dios, que con el ahogo Que me embarga los alientos, Ni sé ya lo que te digo. Ni lo que te escribo leo.

XII

_Los celos prueban amor._

(FRAGMENTOS.)

***

Son ellos de que hay amor El signo mas manifiesto, Como la humedad del agua Y como el humo del fuego.

No son, que dicen, de amor Bastardos hijos groseros, Sino legítimos, claros Sucesores de su imperio.

Son crédito y prueba suya, Pues solo pueden dar ellos Auténticos testimonios De que es amor verdadero;

Porque la fineza, que es De ordinario el tesorero A quien remite las pagas Amor de sus libramientos,

¿Cuántas veces motivada De otros impulsos diversos Ejecuta por de amor Decretos de galanteo?

El cariño ¿cuántas veces, Por dulce entretenimiento Fingiendo quilates, crece La mitad del justo precio?

¿Y cuántas mas el discurso, Por ostentarse discreto, Acredita por de amor Partos del entendimiento?

¿Cuántas veces hemos visto Con disfraz de rendimientos A la propia conveniencia, O á la tema, ó al empeño?

Solo los celos ignoran Fábricas de fingimientos, Que como son locos tienen Propiedad de verdaderos.

***

Del frenético que fuera De su natural acuerdo Se despedaza, no hay quien Juzgue que finge el estremo.

En prueba de esta verdad Mírense cuantos ejemplos En biblioteca de siglos Guarda el archivo del tiempo.

A Dido fingió el troyano, Mintió á Ariadna Teseo, Ofendió á Mínos Pasífae, Y engañaba á Marte Vénus;

Semíramis mató á Nino, Elena deshonró al griego, Jasson deshonró á Medea, Y dejó á Olimpia Vireno;

Bersabé engañaba á Urias, Dálila al caudillo hebreo, Jael á Sisara horrible, Judit á Holoférnes fiero.

Estos y otros que mostraban Tener amor, sin tenerlo, Todos fingieron amor, Mas ninguno fingió celos;

Porque aquel puede fingirse Con otro color; mas estos Son la prueba del amor Y la prueba de sí mesmos.

***

Ellos solos se han con él Como la causa y efecto: ¿Hay celos? luego hay amor. ¿Hay amor? luego habrá celos.

De la fiebre ardiente suya Son el delirio mas cierto, Que como están sin sentido Publican lo mas secreto.

***

Para tener celos basta Solo el temor de tenerlos, Que ya está sintiendo el daño Quien está sintiendo el riesgo.

***

Decir que este no es cuidado Que llega á desasosiego, Podrá decirlo la boca, Mas no comprobarlo el pecho.

***

Y aunque ellos en sí no pasen El término de lo cuerdo, ¿Quién lo podrá persuadir A quien los mira con miedo?

Aplaudir lo que yo estimo Bien puede ser sin intento Segundo; mas ¿quién podrá Tener mis temores quedos?

Quien tiene enemigos, suele Decirse, no tenga sueño; Pues ¿como ha de sosegarse El que los tiene tan ciertos?

Quien en frontera enemiga Descuidado ocupa el lecho, Solo parece que quiere Ser del contrario trofeo.

Aunque inaccesible sea El blanco, si los flecheros Son muchos, ¿quién me asegura Que alguno no tenga acierto?

Quien se alienta á competirme Aun en menores empeños, Es un dogal que compone Mis ahogos con su aliento;

Pues ¿qué será el que pretende Excederme en los afectos, Mejorarme en las finezas Y aventajarme en deseos?

¿Quién quiere usurpar mis dichas? ¿Quién quiere ganarme el premio? Y ¿quién en galas del alma Quiere quedar mas bien puesto?

¿Quién para su exaltación Procura mi abatimiento, Y quiere comprar sus glorias A costa de mis desprecios?

¿Quién pretende con los suyos Deslucir mis sentimientos, Que en los deleites del alma Es el mas sensible duelo?

***

La confianza ha de ser Con proporcionado medio; Que deje de ser modestia Sin pasar á ser despego.

El que es discreto, á quien ama Le ha de mostrar que el recelo Lo tiene en la voluntad Y no en el entendimiento.

Un desconfiar de mí, Y un estar siempre temiendo Que pueda exceder al mio Cualquiera mérito ageno;

Un temor que la fortuna Pueda con airado ceño Despojarme, por indigno, Del favor que no merezco;

No solo no ofende, y ántes Es el esmalte mas bello Que á las joyas de lo fino Les puede dar lo discreto.

Y aunque algo exceda la queja, Nunca queda mal, supuesto Que es gala de lo sentido Exceder de lo modesto.

Lo atrevido de un celoso Irracional, y lo terco, Prueba es de que amor la beca Ha menester de un colegio.

Y aunque muestre que se ofende, Yo sé que por allá dentro No le pesa á la mas alta De mirar tales estremos.

La mas airada deidad Al celoso mas grosero Le está aceptando servicios Los que riñe atrevimientos.

Un respiro entre páginas.

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