Cartas al horizonteBiblioteca Lumbre

CAPÍTULO 2

La respuesta

Tu carta llegó un martes. La encontré entre un folleto y una factura, y me pareció extraño que algo capaz de cruzar tanta distancia terminara esperando en un buzón tan pequeño. La leí en la escalera, sin quitarme el abrigo.

Aquí también han cambiado cosas. El limonero tiene flores y la tienda de la esquina ha pintado la fachada. Cambios diminutos, ya lo sé, pero pensé que querrías conocerlos. A veces mantener un lugar vivo para alguien consiste en contarle cómo sigue transformándose mientras no está.

No tengas prisa por volver. Tampoco creas que debes quedarte lejos para que el viaje haya valido la pena. Cuando llegues, prepararemos café y pondremos las cartas sobre la mesa. Habrá tiempo para contarnos lo que no cupo en ellas.

Un respiro entre páginas.

Volver al libro y comentar