Cartas al horizonteBiblioteca Lumbre

CAPÍTULO 1

Primera carta

Te escribo desde una estación cuyo nombre no sé pronunciar. El tren saldrá dentro de una hora y, por primera vez en muchos días, no tengo nada que hacer excepto esperar. Hay una máquina de café, un reloj y una ventana desde la que se ven las vías perderse entre los edificios.

He pensado mucho en lo que dijiste antes de que me marchara: viajar no siempre significa alejarse. Entonces no lo entendí. Ahora, mientras miro a la gente que cruza el andén, creo que empezar a comprender una frase también puede ser una forma de llegar a un sitio.

En cada ciudad he encontrado algo que me recordaba a casa. Una panadería con la misma campana, una calle que olía a lluvia, alguien que reía como tú. No sé si el mundo es más pequeño de lo que imaginamos o si llevamos con nosotros una manera particular de reconocerlo.

Un respiro entre páginas.

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